Wednesday, March 05, 2008

1983

Por currele y por fin, con placer, hoy me he tirado toda la tarde leyendo el anuario de El País del año 1983. Los satélites de telecomunicaciones estaban en pañales, no existían ni la mitad de los ministerios, la mayoría de las tías estaban aún en casa sin currar, la peña tenía bastantes más churumbeles, el Rock-Ola era un bar y no un Día y la gran novedad multimedia era la tele pública. Michael Jackson estrenaba el Thriller y como es sabido, era negro. Pero también se hablaba del precio de las cosas, los obispos se manifestaban contra la ley de educación por considerarla un ataque a la iglesia y a la moral mundial, un español, Garci, ganó un Oscar, y las cifras de inversiones publicitarias también eran tochas tochas. Tan pronto me parecía todo muy distinto como me sorprendía poniendo en duda el conflicto generacional, ¿será un invento de un anuncio de Coca Cola?. El relativismo que está instalado en la parte de atrás de mi cogote a veces me hace dudar de si el estudio de la historia o el arte realmente sirven para abrir la mente, cuando hay otras cosas de sobra conocidas que producen efectos más fuertes y rápidos. En el otro extremo me flipo con lo decía Norman Mailer acerca del LSD: "Siempre he tenido esa cosa fuerte, llámalo sentimiento, llámalo prejuicio, llámalo convicción ... de que los misterios no están disponibles tan fácilmente. Y tenía la impresión de que el LSD era una autopista directa al misterio".
Pero normalmente siempre aparece una cosa como el anuario éste que me da ganas de meterme en una biblioteca y no salir jamás. Con un buen cargamento de pitillos y de wisky de malta, claro.

6 Comments:

Blogger Tony said...

¿Sabes cuando decidí estudiar historía? Fue con 17 años, una noche de un sábado cualquiera, cuando volvía del coto con una desaconsejable dosis de LSD en el cuerpo y un profundo olor a hogera. Debido a que tenía un examen de historia, tal día como el lunes, no podía dormir provocado por mi sentimiento de culpabilidad y con todo el viaje me puse a estudiar hasta que me apeé del vagón del LSD. Como bien dices en tu cita, encontré una autopista hacia los misterios de la historia que me provocaron una curiosidad retrospectiva insaciable, que todavía me dura. A partir de ese día dejé de comerme tripis y empezé a estudiar historia.

2:29 PM

 
Anonymous Anonymous said...

guau, un 10 a tu historia tío, y ese coto qué grande:)

12:46 AM

 
Anonymous Anonymous said...

Ya ves, eso si que es encontrar tu vocación de una manera sorprendente.Menos tests vocacionales y mas LSD,quizás el mundo iría mejor o por lo menos sería mas divertido.
Por cierto,alguien ha probado a hacer uno de esos ahora?jajaja

1:22 AM

 
Blogger Tony said...

Por cierto, tu publicación es genial me ha gustado mucho. Pero lo que os he contado no se lo cuenteis a nadie, es un secreto... Se supone que soy un señor. ¡jejeje! :)

5:06 AM

 
Anonymous Anonymous said...

Tony, cuando seas profe, no cuentes la fuente de inspiración de tu vocación a tus alumnos,... No sea que empiecen a creer que para viajar al mundo de Napoleón o la Guerra Civil Española hay que tomarse un tripi...

10:41 AM

 
Blogger Tony said...

No os preocupeis, no contaré la fuente de inspiración de mi vocación, pero me da a mi que mis alumnnos ya tendrán sus propias fuentes... y no de inspiración precisamente... tal y como está el patio, vuestras mercedes se pueden imaginar.

12:04 PM

 

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